¿Cuánto vale un software con inteligencia artificial? Claves para realizar una valoración realista

La incorporación de inteligencia artificial a aplicaciones, plataformas SaaS y soluciones empresariales está provocando una pregunta cada vez más frecuente entre empresas, inversores y desarrolladores: ¿un software vale más simplemente por utilizar inteligencia artificial?

La respuesta es no necesariamente.

Desde el punto de vista de la tasación informática, utilizar modelos de inteligencia artificial puede incrementar considerablemente el potencial de un activo tecnológico, pero también introducir nuevos riesgos, costes y dependencias que deben analizarse antes de determinar su valor económico.

La inteligencia artificial no es el activo por sí sola

Uno de los primeros aspectos que debemos diferenciar es si la empresa ha desarrollado realmente tecnología propia o simplemente utiliza servicios de terceros.

No tiene el mismo valor una plataforma que integra una API comercial de inteligencia artificial que una empresa que dispone de modelos propios, algoritmos específicos, datasets exclusivos y procesos desarrollados internamente durante años.

En ambos casos puede existir un negocio rentable, pero el componente tecnológico que genera ese valor es diferente.

Por ello, una valoración profesional debe identificar qué parte del sistema pertenece realmente a la empresa y qué elementos dependen de proveedores externos.

¿Existe tecnología propia?

Este puede ser uno de los factores que más influyan en la valoración.

Un software puede utilizar inteligencia artificial mediante diferentes niveles de desarrollo:

  • Integración de modelos de terceros.
  • Modelos personalizados o ajustados para una finalidad concreta.
  • Algoritmos propios.
  • Bases de conocimiento desarrolladas internamente.
  • Datasets exclusivos.
  • Sistemas completos de entrenamiento, procesamiento y explotación de información.

Cuanto mayor sea la tecnología propia difícilmente reproducible por terceros, mayor puede ser la existencia de una verdadera ventaja tecnológica.

Sin embargo, disponer de código fuente no garantiza automáticamente un elevado valor.

También será necesario analizar su calidad, arquitectura, documentación y mantenibilidad.

El valor de los datos

En determinados proyectos de inteligencia artificial, uno de los principales activos puede no ser el algoritmo, sino los datos utilizados para desarrollar el sistema.

Una base de datos obtenida y estructurada durante años puede resultar extremadamente difícil de reproducir.

Por ello, durante una tasación habrá que estudiar aspectos como su procedencia, volumen, calidad, exclusividad y posibilidad legal de explotación.

También es importante comprobar si la empresa dispone realmente de los derechos necesarios para utilizar esos datos.

Una gran cantidad de información no implica automáticamente un activo valioso si existen limitaciones importantes para su utilización comercial.

Dependencia de proveedores externos

Otro punto especialmente relevante es determinar hasta qué punto el producto podría continuar funcionando si desapareciera alguno de sus proveedores tecnológicos.

Supongamos que una aplicación depende completamente de un único proveedor externo de inteligencia artificial.

Un cambio en sus precios, condiciones de uso o disponibilidad podría afectar directamente al modelo de negocio.

Desde el punto de vista de un inversor o comprador, esta dependencia representa un riesgo.

Una buena arquitectura debería permitir, cuando sea técnicamente razonable, sustituir componentes o proveedores sin reconstruir completamente el producto.

Cuanto mayor sea la dependencia tecnológica externa, mayor puede ser el descuento aplicado al valorar determinados activos.

¿Cuánto cuesta mantener la inteligencia artificial?

También debemos diferenciar entre el coste de desarrollar un sistema y el coste de mantenerlo operativo.

Algunas aplicaciones basadas en IA pueden tener gastos importantes asociados a:

procesamiento, almacenamiento, consumo de APIs, infraestructura cloud, entrenamiento de modelos o contratación de personal especializado.

Por ello, un producto aparentemente muy avanzado puede tener una rentabilidad limitada si el coste necesario para prestar el servicio crece demasiado con cada nuevo usuario.

En una valoración económica resulta esencial analizar no solo los ingresos actuales, sino también la escalabilidad de esos costes.

El equipo técnico continúa siendo fundamental

Otro aspecto que puede modificar significativamente el valor de un software es la dependencia de determinadas personas.

Una plataforma puede funcionar perfectamente y disponer de numerosos clientes, pero presentar un riesgo importante si solamente una persona conoce profundamente su arquitectura.

Esta situación dificulta la transferencia del activo a un comprador y puede aumentar los costes futuros de mantenimiento.

La documentación técnica, los procedimientos internos, los sistemas de control de versiones y la distribución del conocimiento dentro del equipo ayudan a reducir este riesgo.

El negocio importa tanto como la tecnología

Un error habitual es realizar la valoración atendiendo exclusivamente al coste acumulado de programación.

Haber invertido un millón de euros en desarrollar una plataforma no significa necesariamente que su valor de mercado sea un millón de euros.

También deberán estudiarse otros factores:

la cartera de clientes, los ingresos recurrentes, la tasa de abandono, el crecimiento, la competencia, la propiedad intelectual, la capacidad comercial y las expectativas futuras del negocio.

En empresas SaaS, por ejemplo, disponer de clientes recurrentes y una buena capacidad de crecimiento puede tener tanta importancia como la propia tecnología.

¿Cómo se valora entonces un software con IA?

No existe una fórmula única.

Una valoración profesional debe combinar el análisis tecnológico, estratégico y económico.

Desde el punto de vista tecnológico habrá que determinar qué se ha desarrollado realmente y cuál es su calidad.

Desde el punto de vista estratégico se analizará su posición frente a competidores y la dificultad de reproducir la solución.

Finalmente, el análisis económico permitirá estudiar los ingresos actuales, las previsiones futuras, los costes y el riesgo asociado al proyecto.

La IA puede aumentar el valor, pero también el riesgo

Incluir inteligencia artificial en una plataforma no convierte automáticamente el producto en un activo de mayor valor.

Lo verdaderamente relevante es determinar qué tecnología posee la empresa, qué ventaja competitiva aporta, cuáles son sus costes, hasta qué punto depende de terceros y qué capacidad tiene para generar negocio de forma sostenible.

Por eso, ante una inversión, compraventa empresarial, entrada o salida de socios, operación mercantil o procedimiento judicial, disponer de una tasación profesional del software permite transformar todos estos factores técnicos y empresariales en una valoración económica razonada y defendible.

Porque cuando hablamos de activos tecnológicos, conocer cuánto ha costado desarrollar un producto es solamente el comienzo.

La verdadera pregunta es: ¿cuánto vale hoy en el mercado?

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