D-Wave avanza en computación cuántica mientras el mercado cuestiona sus resultados

D-Wave ha dado un nuevo paso en su estrategia para competir en la computación cuántica basada en compuertas. La compañía ha presentado en Nature una operación de entrelazamiento entre dos qubits de doble carril, una pieza fundamental para avanzar hacia sistemas cuánticos capaces de ejecutar cálculos más complejos.

El anuncio científico, sin embargo, coincidió prácticamente con unos resultados financieros que no convencieron al mercado. Apenas un día después, las acciones de la compañía retrocedieron más de un 9%.

La situación refleja una de las principales paradojas del sector: los avances tecnológicos pueden producirse a un ritmo muy diferente al crecimiento del negocio.

Una nueva pieza para la arquitectura cuántica de D-Wave

El trabajo publicado el 5 de agosto se centra en los denominados qubits de doble carril, una arquitectura superconductora en la que la información cuántica se distribuye entre dos cavidades de microondas.

Una de sus ventajas es la posibilidad de identificar determinados fallos como erasures o errores localizados. Saber dónde se ha producido un error facilita posteriormente su tratamiento mediante técnicas de corrección de errores cuánticos.

Hasta ahora, uno de los grandes desafíos consistía en comprobar si estas ventajas podían mantenerse durante las operaciones realizadas entre dos qubits, imprescindibles para generar entrelazamiento.

La investigación presentada por D-Wave ofrece resultados prometedores. La operación desarrollada necesita aproximadamente 500 nanosegundos, mientras que los errores de borrado se sitúan alrededor del 0,53% por compuerta. Los errores de fase permanecen en niveles iguales o inferiores al 0,1%, y los errores de tipo bit flip son considerablemente menores.

El equipo también consiguió generar un estado de Bell con una fidelidad del 99,60%.

Del laboratorio a una computadora cuántica funcional

Los resultados representan un avance, aunque conviene diferenciar entre aquello que ya se ha demostrado experimentalmente y los objetivos que todavía forman parte de la hoja de ruta de la compañía.

Las pruebas realizadas corresponden a operaciones entre qubits físicos. Algunas de las mejoras anunciadas en materia de corrección de errores proceden, por el momento, de simulaciones realizadas utilizando los resultados experimentales.

El siguiente desafío será comprobar el comportamiento de la tecnología en sistemas mayores y ejecutar corrección de errores sin necesidad de descartar determinados resultados.

D-Wave tiene previsto avanzar hacia una demostración basada en un código de superficie de distancia 3 utilizando 17 qubits de doble carril. En ese escenario, los errores detectados deberían corregirse dentro del propio proceso.

Es precisamente este salto —desde una operación individual de gran calidad hasta un sistema escalable y tolerante a fallos— uno de los principales desafíos de toda la industria cuántica.

La compra que transformó la estrategia de D-Wave

La tecnología de doble carril procede de Quantum Circuits, compañía fundada por el físico Rob Schoelkopf y adquirida por D-Wave en una operación valorada en aproximadamente 550 millones de dólares.

La adquisición amplió considerablemente la estrategia tecnológica de la empresa.

D-Wave era conocida principalmente por sus sistemas de recocido cuántico, especializados en determinados problemas de optimización. Con la incorporación de Quantum Circuits, la compañía también desarrolla ahora computación cuántica basada en compuertas.

Esto le permite participar en dos aproximaciones diferentes al mercado, pero también implica mantener simultáneamente dos programas de investigación que requieren inversiones importantes.

Su hoja de ruta contempla aumentar progresivamente el número de qubits físicos durante los próximos años y alcanzar sistemas con qubits lógicos durante la próxima década. Paralelamente, la compañía pretende continuar ampliando sus plataformas de recocido cuántico.

Los resultados financieros enfrían el entusiasmo

Mientras la publicación científica mostraba avances tecnológicos, las cifras trimestrales ofrecieron una perspectiva diferente.

D-Wave comunicó 3,07 millones de dólares de ingresos durante el segundo trimestre, por debajo de los aproximadamente 4,03 millones esperados por el mercado.

Los gastos operativos alcanzaron los 55 millones de dólares y la pérdida operativa se situó en 53,3 millones. Tras conocerse los resultados, las acciones retrocedieron aproximadamente un 9,3%.

Sin embargo, las cifras también contienen indicadores positivos de actividad futura.

Las reservas acumuladas durante el primer semestre alcanzaron los 35,5 millones de dólares, frente a los 2,9 millones registrados durante el mismo periodo del año anterior. Además, los compromisos contratados pendientes ascendieron hasta los 40,7 millones.

La compañía espera convertir una parte importante de esos contratos en ingresos durante los próximos doce meses.

Tecnología y negocio avanzan a velocidades diferentes

La reacción bursátil no invalida el resultado publicado en Nature, del mismo modo que un avance científico relevante no garantiza automáticamente mejores resultados financieros.

Son dos dimensiones distintas de una misma compañía.

D-Wave necesita demostrar ahora que su progreso tecnológico puede escalar desde experimentos con pocos qubits hasta sistemas útiles y comercialmente competitivos. Al mismo tiempo, tendrá que convertir el creciente interés de clientes y los contratos firmados en ingresos suficientes para sostener una estrategia de investigación especialmente ambiciosa.

La publicación de su nueva compuerta de dos qubits resuelve una parte importante del desafío técnico. El siguiente reto será demostrar que la tecnología puede escalar y, sobre todo, que ese avance científico puede transformarse en un negocio sostenible.

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