16 Feb Claves actuales en 2026 para la valoración de software
El mercado de fusiones y adquisiciones en el sector del software vive en 2025 uno de los momentos más activos desde el gran ciclo expansivo de 2021. El volumen de operaciones vuelve a situarse en cifras muy elevadas tanto a nivel internacional como en la península ibérica, lo que confirma que las compañías tecnológicas continúan siendo uno de los destinos preferidos del capital. No obstante, el contexto actual es más maduro y exigente. Aunque hay muchas transacciones, las valoraciones ya no se sustentan en expectativas exageradas, sino en fundamentos financieros y estratégicos mucho más sólidos.
En el periodo 2021–2022 se alcanzaron múltiplos excepcionalmente altos debido a un entorno de financiación barata y abundante liquidez. El crecimiento era el principal argumento de valoración. Posteriormente, la subida de los tipos de interés y el endurecimiento monetario provocaron un ajuste significativo en los mercados, especialmente en Estados Unidos. En 2025 el dinamismo ha regresado, pero con criterios más rigurosos: el crecimiento sigue siendo relevante, aunque ahora debe estar acompañado de rentabilidad, estabilidad y estructura financiera sostenible.
SaaS como líder
Dentro de este escenario, el modelo Enterprise SaaS se ha consolidado como el gran protagonista. El software como servicio dirigido a empresas ofrece ingresos recurrentes, previsibles y escalables, lo que facilita enormemente el análisis financiero. Frente al modelo tradicional de licencias perpetuas o desarrollos puntuales, el SaaS permite construir una base estable de ingresos anuales recurrentes, mejorar progresivamente los márgenes y generar relaciones contractuales de largo plazo. Esta previsibilidad reduce el riesgo y aumenta el atractivo para compradores e inversores.
El Private Equity desempeña un papel central en este ciclo. Los fondos de capital privado están liderando adquisiciones mayoritarias y estrategias de consolidación sectorial. El enfoque predominante consiste en adquirir empresas con potencial de mejora operativa, integrarlas en plataformas mayores y generar valor mediante eficiencia, profesionalización y sinergias comerciales. Este modelo de consolidación explica la reaparición de grandes operaciones y el interés sostenido en compañías tecnológicas con recorrido de crecimiento estructurado.
Al mismo tiempo, se observa un desplazamiento de capital hacia Europa. Tras la corrección de las valoraciones del software cotizado en Estados Unidos —motivada por la subida de tipos y la normalización del crecimiento tras la pandemia— el diferencial de múltiplos entre ambos mercados se ha reducido. Europa ofrece ahora un equilibrio atractivo entre precio y calidad, lo que ha incrementado las operaciones transfronterizas y la inversión extranjera en compañías europeas de software.
Variables clave que analiza el sector
En este entorno más selectivo, las variables que determinan la valoración de un negocio digital se concentran principalmente en cuatro pilares fundamentales: la escala, la calidad del ingreso recurrente, la rentabilidad y el control del dato. Estas dimensiones configuran la percepción de riesgo y la sostenibilidad del proyecto, y son las que realmente influyen en el múltiplo aplicado en una transacción.
La escala representa el tamaño y la solidez estructural de la empresa. Un negocio con mayor volumen de ingresos, base amplia de clientes y estructura organizativa consolidada transmite menor riesgo operativo. La diversificación reduce la dependencia de clientes individuales y mejora la capacidad de absorción ante eventuales pérdidas o fluctuaciones económicas. Además, el tamaño facilita economías de escala, mayor inversión en innovación y una posición competitiva más fuerte. Por ello, el mercado actual otorga una prima clara a las empresas que alcanzan una dimensión significativa.
La calidad del ingreso recurrente es probablemente el factor más decisivo en la valoración moderna de empresas digitales. No se trata únicamente de cuánto se factura, sino de la estabilidad y previsibilidad de esos ingresos. Los compradores analizan el porcentaje de ingresos verdaderamente recurrentes, la tasa de cancelación de clientes, la retención neta incluyendo ampliaciones de contrato y el nivel de concentración de la cartera. Un negocio con contratos renovables, baja rotación y capacidad de incrementar ingresos dentro de su base instalada ofrece una estabilidad que justifica valoraciones superiores. Por el contrario, ingresos irregulares o dependientes de pocos clientes reducen considerablemente el atractivo.
La rentabilidad vuelve a ocupar un lugar central tras la etapa en la que el crecimiento era el único foco. Hoy se valora la eficiencia operativa y la generación real de caja. Se estudian los márgenes EBITDA, el margen bruto, la estructura de costes y la eficiencia en la adquisición de clientes. La conocida Rule of 40 —que combina crecimiento y margen— sirve como referencia para medir el equilibrio entre expansión y beneficio. En un contexto donde la financiación es más costosa, demostrar capacidad de generar flujo de caja sostenible es esencial para defender una valoración sólida.
El control del dato se ha convertido en un elemento estratégico de primer orden. En la economía digital actual, el valor no reside únicamente en el desarrollo tecnológico, sino en la información que la empresa gestiona y en su capacidad para explotarla. Las compañías que poseen datos propios, estructurados y protegidos cuentan con una ventaja competitiva relevante. El acceso a datos de calidad permite mejorar productos, desarrollar soluciones basadas en inteligencia artificial, aumentar la personalización y elevar las barreras de entrada frente a competidores. Este activo intangible incrementa la percepción de diferenciación y puede elevar significativamente el interés inversor.
Conclusión
En definitiva, el mercado de M&A en software en 2025 combina un elevado nivel de actividad con una mayor exigencia en los criterios de valoración. Las empresas digitales que aspiren a maximizar su precio de venta deben fortalecer su escala, consolidar ingresos recurrentes de alta calidad, demostrar rentabilidad sostenible y proteger estratégicamente sus datos. Quienes trabajen estos cuatro ejes no solo atraerán capital, sino que estarán en posición de defender valoraciones consistentes en un entorno competitivo y profesionalizado.
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